miércoles, 18 de abril de 2012

Jenny Cárdenas presentó un paquete de seis CD'ss

Muy emocionada por volver a los escenarios —el fin de semana estuvo en Santa Cruz y hace un par de semanas en Potosí—, Jenny se refiere a su momentáneo retiro al que llama “una segunda pausa”.

viernes, 13 de abril de 2012

Comentarios Luis H. Antezana J.


JENNY CARDENAS

La canción popular es, seguramente, una de las claves de nuestra diversidad Diversa --- y dispersa --- en sí misma, la canción popular propone, sin embargo, un entretejido de vínculos donde las diferencias, sin perderse, sé anundan quizá cómplices. Y cómplices por supuesto, en la creación y la interpretación excepcionales que no en vano están siempre cerca de la fiesta.
Este disco de Jenny Cárdenas es una cuidadosa búsqueda –en la voz, en los arreglos; pero también en la investigación y selección--- que transita un territorio donde nuestros espacios y tiempos distintos tienden a convertirse en un solo cuerpo. Vientos y cuerdas, se dirían, hacen de puentes (como ejemplarmente se puede oír aproximado, entre otros, “El camba” y “Misterios del corazón”. Parafraseando una fórmula célebre parece que la “memoria colectiva” está estructurada como un lenguaje--- de canciones.
Destacando sólo lo poco que puedo seguir, diría que todo ello, es finalmente, muy concreto; pues, aquí, el taquirari y el yaraví, el huayño y la cueca, el kaluyo y el bailecito que conviven no son frías categorías musicales sino, más bien fragmentos de territorios e historias que, gracias a Jenny Cárdenas, escuchamos como si alguna vez hubieran andado juntos. Y, como aquí todavía, el territorio propio está ocupado, Padilla y el Teniente Villa cabalgan juntos.
Es que el recurso no es añoranza; es sólo el rincón del olvido donde se espera (Sáenz). Presencias. Así escucho algunos homenajes que las evocan. En el taquirari “Misterios del corazón” como no escuchar también a doña Gladys Moreno. Un gesto análogo al que explicaba Fernando Rodríguez Casas cuando decía que pintaba un valle cochabambino siguiendo la mano de don Raúl Prada. Otro homenaje, en mi manera de oír, es el yaraví “Tiempo”, pues en alguna ocasión, nos ayudó a comprender el destino de René Zavaleta Mercado. Y qué ejemplar en pluralidades es en esta pieza: un yaraví, género de antaquísima tradición, en manos de una musicalidad más contemporánea y sobre el sugerente tema del retorno, donde el espacio de las errancia no es ajeno al del origen. Y desde Felipe Delgado nos viene “No le digas” de Jaime Sáenz, el que sabía de nuestra diversidad y complejidad como cuando nos habla de un saco de aparapita.
Sabemos que esto sucede en todas partes, que las canciones populares sostienen y ayudan. Pero podemos imaginarlas locales en su pluralidad diseñando también nuestra complicidad en una función de un sentido para esta nuestra vida. El canto de Jenny Cárdenas lo dirá.
Luis H. Antezana J.

jueves, 22 de mayo de 2008

El retorno


JENNY CARDENAS.- Vuelve a nuestro país luego de un año de ausencia durante el cual estuvo cantando principalmente en Inglaterra y Alemania. No podemos obviar el enorme éxito que ella ha tenido porque es inusual que una artista nacional llegue a otro país sin auspicios, ni contactos comerciales, y que solo por el merito de su arte logre tanto en tan poco tiempo.
Su presencia en el medio artístico de Inglaterra ha tenido resonancia desde su primera presentación en el festival ”Víctor Jara”, realizado en abril de este año en Londres. Allí, un enorme publico quedo sorprendido porque veían una artista con una presencia escénica imponente, que determino el silencio, la atención y la complacencia de un publico que la retuvo en el escenario mas tiempo del planificado por los propios organizadores.
A partir de ese momento, Jenny estuvo permanentemente activa cantando en escenario e importancia en los que normalmente se presentan las grandes figuras de la música como Pat Metheny, Winton Marsalis, Rubén Blades o Steve Wonder. Actuó en teatros como el “Theatre Royal” de la ciudad de Bath, el teatro “The Fridge” y el “Showtheatre” de Londres, el “Base clef”, el “Town Country Club”, en Oxford, en Gales y Brigthon, y en festivales donde miles de personas asisten durante varios días a los mejores espectáculos de música folklórica, jazz y rock.
Jenny Cárdenas trae un material de prensa con largas entrevistas en las que habla de la historia y la música de de nuestro país, con la autoridad que le compete porque además ella es sociólogo e investigadora, amante de nuestra música. Las demás revistas “Time Out” y “City Limits” permanentemente anunciaron y comentaron sus presentaciones mostrando el éxito que Jenny Cárdenas ha tenido en esa estadía que culmino en una tournée internacional con artistas de 5 países (Canadá, Polonia, Alemania Occidental, Bolivia y Alemania Oriental) que presentaron conciertos en todo el territorio de Alemania.

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
- Bertolt Brecht

Entrevista ULTIMA HORA

ULTIMA HORA

Sábado 15 de Junio de 1996

La Paz – Bolivia

EL SUEÑO DE JENNY CARDENAS

RETRETAS PARA RECIBIR AL SIGLO XXI

“Con las retretas seremos capaces de recuperar una forma popular y hermosa de difundir y consolidar la música boliviana, pero además con la retreta la gente camina, enamora y los niños corren”, afirma Jenny Cárdenas, una compositora e intérprete de la música popular boliviana.

Jenny Cárdenas es una apasionada de las retretas. Ahora lucha por su reincorporación a la vida cotidiana en Bolivia, tal y como era costumbre antaño. La cantautora sostiene que la reincorporación de las retretsa puede ser una respuesta a la necesidad que tiene la sociedad, inmersa en lo posmoderno, de encontrar espacios espirituales y sociales de recreación. “Imagínate, los jueves y los domingos, qué maravilla”, manifestó.

¿ De dónde viene tu obsesión por las retretas ?

Para la tesis universitaria yo quería hacer una investigación sobre la música de la revolución de 1952, pero después me di cuenta que esa revolución era consecuencia de la Guerra del Chaco y decidí investigar ese período. En medio de la investigación murió la hermana de uno de mis abuelos, que era director de bandas. Entonces, heredé un montón de música, inclusive desde 1870.

Te emociona hablar del tema, ¿no?

Todas estas cosas me emocionan mucho porque creo que tenemos dentro de nosotros, a pesar de ser una generación posterior al 52, una identificación con la cueca o con los boleros de caballería.

Estás hablando como si la retreta fuera parte de la cultura general del país …..

Yo creo que sí. Las retretas son las que se han encargado de difundir la música. Se tocaba música clásica, de ópera y al final los huayños y las cuecas. Era una forma de difundir la música boliviana.

¿Y sus efectos colaterales?

El más importante efecto es la fiesta. Con la retreta la gente camina, enamora, los niños corren, se recuperan los dulces antiguos, las melcochas, los misquichados. Es, pues, recreación cultural y social en base a la retreta.

¿Una respuesta al exacerbado individualismo que nos invade?

Creo que todos tenemos una necesidad enorme de una ruptura o de un espacio donde nos podamos volver a encontrar a nosotros mismos. Es como que nos enajenamos y entramos dentro del circo y cada uno está como loco en su frenesí por su trabajo, la ciudad, el tráfico. No es raro que en Europa se hayan vendido tantos discos de la música de canto gregoriano y entre la gente joven.

¿La sociedad en la búsqueda de espacios de recreación?

Así es. Hay una necesidad, enorme de espiritualidad para llamarlo de alguna manera. Hay una necesidad enorme de la sociedad de tener respiros pequeños. La alcaldía de Miraflores, en Lima, tiene una programación diario de retretas. Frente al Pacífico, en un café donde todos se sientan a conversar de política, hay un redondel con tres gradas y al medio es como un escenario donde cada día actúan diferentes artistas peruanos. La gente que va ahí es gente que puede venir de los alrededores de Miraflores y la gente popular que vive en los barrios, bailan sus valses y cantan con los artistas desde las 4 de la tarde hasta las 7 de la noche.

En el caso boliviano las retretas parecen más convocar a las clases medias ….

Eso se ha visto ahora último, con un par de retretas en la plaza Murillo, pero yo creo que es un movimiento popular. Eso trasciende cualquier clase y constituye un elemento fusionador.

¿Una suerte de alivio a esta carga tan pesada que implica la llamada posmodernidad?

Exacto, definitivamente. Es una locura.

¿Cómo se expresaría en este período, donde muchas veces la computadora ha reemplazado a la Imaginación y la creatividad ?

Me parece tan genial solamente el figurarte que en las plazas, lo jueves a las 7 de la noche, empiecen a tocar las bandas militares. Es una locura sólo el pensarlo. Realmente es como esta arquitectura pos-moderna que te plantea una casa con unos pilares y unas cosas clásicas en sus colores, y en medio de eso una retreta, con una banda de uniformados. Además, las retretas vienen de los ejércitos, y a nivel de las instituciones están planteando un puente. Los ejércitos han sido fuerzas de represión o de contención de las expresiones de la gente, pero en las retretas amamos a los soldados que tocan.

¿La incorporación de la guitarra?

Una banda no necesita amplificación, una banda es una masa sonora. Una guitarra no tiene nada que ver con esa posibilidad, entonces solamente se puede plantear esa posibilidad cuando hay micrófono. Ahora, otra cosa distinta son las estudiantinas que tienen como base los instrumentos de cuerdas. Sin embargo esa posibilidad, la del cantor con la banda es emocionante, sobre todo para el cantor.

¿Alguna experiencia personal?

Yo creo que todo esto también es el resultado de una necesidad mía de hacerle un homenaje a mis padre. Hablé con la banda del Colegio Militar para hacer un concierto de homenaje a la generación de la Guerra del Chaco. La banda tocaba, yo cantaba, el bailecito tenía tres partes, la banca tocaba una y yo cantaba las dos partes.

Con la retreta, sin embargo, no se gana plata ……

No se gana, para nada. Tiene que ser nomás el ejército que abra las puertas para hacer eso y otra institución la que construya las rotondas donde toquen las retretas. Imagínate, hasta estoy pidiendo rotonda (risas).

¿Estamos hablando de la desmercantilización de la música o la creación de una nueva forma comercial?

Nunca he pensado en la cuestión en términos de si es o no es comercial, pero creo que la música es una arte tan temporal y es tan directo entre el público y el que toca, que en ese instante ser realiza la magia. No sé si soy idealista, pero sería más idealista pensar que la banda venda los compactos de la retreta (risas).

JENNY CARDENAS DE PERFIL

Jenny Cárdenas nació hace 40 años en la ciudad de La Paz. A pesar de sus signo -Cáncer-, ella es una mujer que no se cansa de soñar todos los días, como una forma de evitar ser arrastrada por la fuerza de la rutina.

Su familia gravitó para que desde niña sintiera una inclinación hacia la música. Sus abuelos fueron compositores de música criolla y tiene un número importante de primos que cantan y tocan muy bien la guitarra. Desde muy chica me he enamorado de la guitarra, a los 9 años he descubierto la guitarra y creo que es un instrumento hermosísimo, afirma con brillo en los ojos.

Desde entonces, el camino transitado por Jenny sobre los pentagramas es largo, y está coronado por la satisfacción de haber grabado varios discos y ser una cantautora reconocida a lo largo y ancho del país.

Casada con el sociólogo Ricardo Calla, Cárdenas opina que , junto a varios de sus compañeros músicos, siempre sintió una inclinación hacia el –anarcomusicalismo-. Sin embargo, reconoce algunos aciertos del sistema, como la Participación Popular, que considera como una medida importante, una verdadera revolución pasiva, afirma Jenny al parafrasear a Carlos Hugo Molina, el Secretario Nacional de la Participación Popular.